miércoles, 30 de junio de 2010

Alem no ha muerto. No mueren los Valientes...

“¿Qué hacen estos sabios economistas? Muy sabios en la economía privada para enriquecerse ellos; en cuanto a las finanzas públicas, ya veis la desastrosa situación a la que nos han traído. Es inútil, no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándome con una frase vulgar, ‘esto no tiene vuelta’...”

“No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder; buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas. Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles; se necesita buena fe, honradez, buenos ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo. Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos... Y con patriotismo no se puede tener ‘troncos de rusos a pares’, palcos en todos los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes, no se puede regalar diademas de brillantes a las damas en cuyos senos fementidos gastan la vida y la fuerza que debieran utilizar en bien de la patria o de la propia familia.”

Leandro Alem El Nacional, 14 de abril de 1890


En el 114º aniversario del paso a la inmortalidad del Tribuno de la Republica.....

"...Se agita en el combate, se acrece y se retuerce;

se agiganta, se dilata y vence.

Ha vencido. Su escuela vivirá siempre

en las jovenes mentes radicales, como estandarte,

como bandera y símbolo, como brazo y accion,

como promesa y hecho, como semilla y flor.

El estará por siempre en el cuadro de honor

de la patria, junto a sus manes inmortales.

Alem no ha muerto. Vive para la lucha.

Alem no ha muerto. No mueren los valientes.

Vive en la fe y en la esperanza

del pueblo intransigente.

Alem no ha muerto. No mueren los Valientes..."

(Yderla G. Anzoátegui)

domingo, 27 de junio de 2010

“Ser radical no es fácil, pero vale la pena serlo”. A 44 años de una frustrada esperanza…..

Arturo Illia
“Al pueblo de la República”,
28 de junio de 1966*

Un gobierno que ha afianzado la paz en la República, liberado la economía con profundo sentido nacional, que ha sacado a la nación del estancamiento, recobrando su prestigio en el mundo y que ha hecho que el pueblo recupere su fe en las instituciones y en su destino, se ve en este instante perturbado por el estado de rebelión en que se ha colocado el comandante en jefe de Ejército, respondiendo a intereses que no son de la nación, sino de las minorías que anhelan destruir las instituciones democráticas e implantar un régimen contrario a nuestras tradiciones; en mi calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, consciente de mi responsabilidad ante el país, he dispuesto el relevo de su cargo del general (Pascual Ángel) Pistarini, lo que ha sido comunicado a las Fuerzas Armadas, con el fin de que se defienda el orden constitucional.


*Discurso pronunciado a las doce y media de la noche. En la madrugada el Presidente fue desalojado de la Casa de Gobierno, desplazado por el golpe de Estado encabezado por Juan Carlos Onganía


El principio del fin…..

Como siempre, alguien alentó ese golpe y sí puedo afirmar, que una revolución se intuía como inminente en la Argentina y la población la aguardaba como un hecho inevitable.
El 1º de mayo de 1966 las sesiones del Congreso se inauguraron con el quórum indispensable para que la sesión pudiera llevarse a cabo. La suerte del gobierno ya estaba echada
El 26 de mayo de 1966, el General Perón desde Madrid expresaba, que habría un golpe militar entre junio y agosto y el Doctor Arturo Frondizi pronosticaba a la prensa extranjera, el 23 de junio del mismo año, que se realizaría una “revolución nacional”.
El 29 de Mayo de 1966, Día del Ejército Argentino, el Comandante en Jefe, General Pascual Pistarini, pronunció un discurso que constituyó un inventario de cargos contra el gobierno, atribuyéndole falta de iniciativa e ineficacia.
Se lo acusaba fundamentalmente de no lograr cambiar la situación nacional que estaba signada entre otros, por los siguientes difíciles problemas:
- Desunión Política y proliferación de partidos.
- Problemas económicos (Déficit presupuestario; desequilibrio en la balanza de pagos; arbitraria distribución de la renta nacional; etc.).
- Lentitud e inoperancia de la justicia.
- Lentitud e inoperancia del Congreso.
- Caducidad de la infraestructura y falta de obras públicas.
- Problemas particulares de los Ferrocarriles con su enorme déficit.
- La Universidad Argentina constituida en una sucursal de los comités políticos e invadidos por los extremismos.
El General Pistarini no fue sancionado por su discurso, el malestar de los cuadros era latente y seguía acentuándose, hasta que el 27 de junio ordena el relevo del General Caro (oficialista) y desconoce al Secretario de Guerra, General Eduardo Rómulo Castro Sánchez. El Presidente Illia releva al General Pistarini y éste como respuesta exige la renuncia del Primer Mandatario.
Acuartela las tropas y el 28 de junio el General Julio Alsogaray y el Coronel Perlinger expulsarán al Presidente Illia de la Casa de Gobierno.
Corresponde en mi opinión expresar, que se cometió un grave error al derrocar al Presidente Illia es un día que trae un triste recuerdo, que avergonzó años después a sus impulsores.
Durante el gobierno de Illia las libertades y derechos constitucionales tuvieron plena vigencia. El Producto Bruto Interno había crecido más de 25 por ciento, con una deuda externa que se había reducido en 1.800 millones de dólares del total de 7.500 millones
Illia era radical, y sus enemigos hicieron todo lo posible para desprestigiarlo. No le perdonaban haber cumplido una promesa electoral: dejar sin efecto unos contratos comerciales con laboratorios norteamericanos que eran perjudiciales para el país.Así llegó la autodenominada Revolución Argentina. Los partidos políticos fueron disueltos, sus bienes confiscados. Juan Carlos Onganía, un general comandante en jefe de Ejército que traicionó su juramento de respeto a la Constitución, fue el primer presidente.
Uno de los golpistas que sacó a Illia de su despacho, al que había entrado una compañía de gases de la Policía, el coronel Perlinger, recibió del Presidente que se iba una advertencia: "Algún día sus hijos le reprocharán lo que hace ahora". Años después, esta previsión se cumplió, y Perlinger cargó hasta su muerte con esa culpa.

Liliana Louzau



Fuentes

Viviani, Miguel, Argentina. "Relaciones civiles-militares en los países de América. Escenarios de encuentros y desencuentros en las sociedades de la República Argentina." Capítulo I "El derrocamiento del Presidente Illia.
Luna, Félix los gobiernos radicales Desde el primer gobierno de Yrigoyen hasta Alfonsín (1916-1983)
Claves del Bicentenario, El pensamiento del radicalismo. (2010) Editorial El Ateneo






jueves, 1 de abril de 2010

Un año sin don Raúl - Por Alfredo Leuco - (31/03)

Hoy se cumple un año de aquel día en que expresamos estas palabras. Don Raúl pasó a la eternidad y entró en la historia. Seguramente don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia lo están esperando en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. Don Raúl el padre de la democracia recuperada, caminaba lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar, cumpliendo la exigencia de don Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a un cuarto de siglo de la epopeya de la vuelta a la libertad creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Apenas, es el sistema menos malo. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por defender sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que la balas picaban cerca. No de ahora. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y fue co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Vale la pena recordar que Alfonsín hizo todo eso. Como para respetar la sagrada verdad de los hechos. Por eso, con toda autoridad, después fogoneó el Nunca Mas y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningún otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía acechante , poderosa y armada hasta los dientes. Tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios. La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al felices pascuas y la casa está en orden. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar el descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. O el pacto de Olivos. Si tratamos de ser lo mas ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. Como firme candidato a prócer de la República. En la vereda del sol. Entrando a la historia con dignidad, con la frente alta y las manos limpias. Hace un año que murió un patriota. Que en paz descanse. Es hora de llorarlo y de honrarlo. Todos los argentinos lo hemos perdido y ya lo empezamos a extrañar.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¿De donde surge la boina blanca?

De la misma Revolución de 1890.
BOINA BLANCA Y ESPADA
USADAS EN LA
REVOLUCIÓN DEL PARQUE

La madrugada del 26 de Julio de 1890 fue, como muchas otras de los inviernos porteños, fría, húmeda y neblinosa. No era tiempo para estar a cabeza descubierta en los cantones.
Algunos de los civiles que se sumaron a las filas revolucionarias, llegaron a los puestos adjudicados, convenientemente abrigados, con sombreros, que eran prenda habitual en los usos de la época.
Otros, quizás menos previsores, nada llevaron para cubrirse. Y temprano en la mañana se hizo sentir el frío.
Alguien tuvo la idea: ir a un comercio vecino, lograr que el dueño - que vivía junto al local - lo abriese y les vendiese boinas. El comerciante no tenía cantidad suficiente, salvo de color blanco. Probablemente buen vendedor convenció a los revolucionarios que las adquiriesen, diciéndoles que les servirían de distintivos.
Efectivamente fue así. La idea se extendió por los cantones más alejados de los de la zona del parque, donde había nacido la iniciativa. Los revolucionarios se distinguieron con boinas blancas, cuya provisión se agotó rápidamente en todos los comercios de la ciudad.